RESCATANDO LA CULTURA DESDE LA EDUCACIÓN.
En el complejo contexto contemporáneo la
circulación indiscriminada e irreflexiva de valores culturales foráneos puede
afectar, e incluso tender a anular una determinada tradición cultural. La
penetración cultural, al imponer otros modelos, deforma la identidad de los
pueblos; de ahí que resulte un imperativo su preservación.
El
término identidad se considera polémico, pues puede analizarse desde diferentes
planos: filosófico, psicológico y sociológico, entre otros. Además, debe
reconocerse que se manifiesta en diferentes niveles: sociedad, grupo,
individuo; país, región, localidad; mundo, región, nación y que la identidad
cultural, de mayor amplitud, engloba a los restantes. Es significativa la
importancia que tiene para el individuo reconocerse como parte de una zona
determinada, de su localidad, lo que no implica perder los lazos con la nación
y el mundo.
La educación constituye una vía eficaz
para conservar y desarrollar la identidad, pues coloca como centro del proceso
educativo al sujeto histórico-cultural.
La labor educativa, en
particular en las materias vinculadas directamente con estudios de la cultura
está obligada a tener muy en cuenta que la identidad se ha formado a partir de
la interacción mutua de las identidades regionales, de las diferentes que la identidad nacional asume en cada zona
dotada de una tradición regional suficientemente precisa; de ahí que el
conocimiento de los valores culturales sea una vía eficaz para lograr la
identificación con las raíces, con las tradiciones, con la cultura.
Entre identidad y educación
se establece una relación muy estrecha, al respecto se afirma que: “Toda
educación al margen de la identidad es una educación vacía”.
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